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Sobre el autor : Masia Can Rodon

Cada año, cuando los días empiezan a acortarse y el aire del Maresme se carga de una humedad más fresca, el calendario catalán marca una fecha que todo el mundo espera: la noche del 31 de octubre, víspera de Todos los Santos. Es la Castañada, una de las tradiciones populares que se mantiene más viva en Cataluña, y en Cabrera de Mar se nota especialmente: los hornos llenan los escaparates de panellets, los puestos de castañas asadas empiezan a aparecer por las calles y las familias buscan dónde hacer la sobremesa de esta velada tan particular.

En la Masia Can Rodon llevamos años viviendo el otoño desde dentro: es la estación en la que nuestra cocina de masía del siglo XVIII se vuelve más acogedora, con el fuego del hogar como protagonista y los productos de temporada en el centro de la carta. Si todavía no tenéis claro cómo o dónde celebrar la Castañada este año, este artículo os explica de dónde viene la tradición, por qué los panellets y las castañas son su corazón y cómo vivirla con nosotros.

Qué es la Castañada y por qué la celebramos cada 31 de octubre

La Castañada es una fiesta de origen payés que marcaba, tradicionalmente, el final de la cosecha y la llegada del frío. Se celebra la noche del 31 de octubre, coincidiendo con la víspera de Todos los Santos, en un momento en el que todavía se mantiene vivo la costumbre de hacer sonar las campanas de la iglesia en recuerdo de los difuntos —de ahí viene, de hecho, la expresión «tocar a muertos» que algunos abuelos aún recuerdan.

Con el tiempo, la parte religiosa se ha ido diluyendo y ha quedado lo que más gusta a todo el mundo: el encuentro alrededor de una mesa con castañas asadas, boniatos y panellets, a menudo después de una tarde de calles llenas de olor a hoguera. Es una fiesta de proximidad, pensada para compartirse en familia o con los amigos, y por eso cada año vuelve a ser una excusa perfecta para quedar.

Panellets: la joya dulce de la Castañada

Si hay un elemento que define la Castañada por encima de cualquier otro, son los panellets. Elaborados a base de mazapán de almendra y azúcar, estos pequeños dulces se presentan en una variedad que sorprende a quien no es de aquí: de piñones (los más clásicos y los que todo el mundo reconoce), de coco, de chocolate, de café, de membrillo o incluso de piñones con huevo rallado por encima.

La tradición dice que hacen falta tantos panellets como personas hay a la mesa porque, según la leyenda, cada uno debe comer uno por cada difunto al que quiera recordar esa noche. Hoy en día la leyenda queda en un segundo plano, pero el ritual de elegirlos, repartirlos y acompañarlos con un buen vino dulce se mantiene intacto temporada tras temporada.

Castañas y boniatos asados: el ritual que no puede faltar

Si los panellets son la parte más delicada de la Castañada, las castañas asadas son su alma. El ritual es siempre el mismo: castañas recién asadas, todavía calientes, que se abren con los dedos mientras se habla de cualquier cosa en la mesa. A su lado, el boniato asado aporta ese punto dulce y jugoso que equilibra todo lo demás.

El maridaje clásico —y el que nosotros recomendamos sin dudar— es un buen moscatel o un vino dulce catalán, servido bien fresco o a temperatura ambiente según el gusto de cada uno. Es la combinación que hace que la sobremesa de Castañada se alargue un rato más de la cuenta, que es exactamente lo que tiene que pasar esta noche.

Dónde celebrar la Castañada en Cabrera de Mar y el Maresme

Cabrera de Mar mantiene viva la Castañada con actividad en las calles del núcleo y en las plazas del pueblo, especialmente pensada para familias con niños. Pero si lo que buscáis es alargar la velada en un espacio acogedor, con el frío fuera y el fuego dentro, el Maresme ofrece alternativas que van más allá de la plaza del pueblo.

Una masía del siglo XVIII como la nuestra, rodeada de campo y a pocos minutos del núcleo urbano, aporta precisamente lo que la Castañada pide: un ambiente cálido, de proximidad, donde las castañas, los panellets y la conversación se puedan alargar sin prisa. Es la opción pensada para quien quiere celebrarlo bien sin tener que hacerlo todo en casa.

Celebra la Castañada en la Masia Can Rodon

Durante estas semanas incorporamos los clásicos de la Castañada a nuestra carta de bar, pensada para quien quiere picar algo rápido y de temporada sin necesidad de reservar una cena completa. Castañas asadas, panellets variados y una buena selección de vinos dulces os esperan en un ambiente que invita a quedarse un rato más.

Si el plan es en grupo —amigos, familia extensa o un grupo de trabajo que quiere cerrar la temporada de otoño juntos— también podéis consultar nuestra propuesta de menú para grupos, que se puede adaptar perfectamente a una velada con este toque de Castañada. Y si ya tenéis claro que queréis venir, podéis reservar mesa directamente o escribirnos a través del formulario de contacto para cualquier duda sobre horarios o disponibilidad esos días.

La Castañada no necesita mucho más que una buena compañía, castañas calientes y un rincón acogedor donde alargar la velada. Si este año buscáis precisamente eso, ya sabéis dónde encontrarnos: la Masia Can Rodon os espera con el fuego encendido y la carta de otoño a punto.

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